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martes, 24 de abril de 2012

"María Guadalupe" Bozzo: Promete, promete y si cumple


Después de haber disfrutado de un noticiero de mucha objetividad en compañía de la conductora Lolita Ayala, en punto de las dos de la tarde, miles de amas de casa de toda la república, algunas en compañías de sus respectivas familias, se reúnen para ser participes de la multitud de telespectadores del “deleitante” y “enriquecedor” programa titulado “Laura de México”.

     Laura Bozzo, es la protagonista dramaturga de este programa el cual día con día nos deleita a flor de piel, empapándonos y enriqueciéndonos de la cultura del mexicano, la cual es exhibida a cuadro para millones de mexicanos que sintonizan la “caja ilustre” (televisión) en el horario anteriormente mencionado. Considero que al hablar del contenido de este celebre programa, no les estoy brindando información que ustedes, mis estimados lectores desconozcan, pero teniendo en mente que quizás este blog será leído por personas de distintas partes del mundo, que dominen el idioma español claro está, no se encuentren enterados sobre el tan polémico programa, a continuación les brindaré algunos datos para contextualizarlos en el qué y quién.

     Laura Bozzo, protagonista del talk show, es de origen peruano, pero ella ya es considerada una mexicana de hueso colorado, cabe destacar que ya cuenta con la nacionalidad, es presentadora del programa “Laura en México” y estudió Derecho en la Universidad Nacional Federico Villarreal, recibió un doctorado en Derecho, así como uno en ciencias políticas. El reallity show, es transmitido diariamente por el canal de las estrellas a las dos de la tarde y abordan temáticas para fomentar la idiosincrasia del mexicano; día con día, los que encendemos en televisor por el canal de las estrellas a las 14:00 horas, formamos parte de las masas que son persuadidas por “Laura de México”. Con un breve, pero significativo aplauso por parte del público, es como se abren los telones y da inicio la puesta en escena; de principio a fin, somos bienvenidos a la absoluta falsedad, no es de negarse, que se abordan temáticas que forman parte del pan de cada día en las familias mexicanas, contenidos que son nuestra realidad, nuestra realidad transformada con el toque que solo Laura le puede dar, para convertir todo el concepto de la producción en un drama total.

     No se puede tapar el sol con un dedo, y ocultar que hasta en las mejores familias, y por qué no, decir, que en nuestra propia familia en alguna ocasión, la madre de familia, ama de casa, nunca ha sido víctima del macho embrutecido que tiene por esposo, que cegado por celos la golpea brutalmente, no se puede dejar de mencionar, que en alguna ocasión el pequeño de la casa alguna vez no ha sido víctima de bulliyn, y un sinfín de cosas  más, de confusas situaciones por las cuales atravesamos en el sendero de la vida.

     La familia Reyes, Ontiveros, Martínez, Pérez y muchas otras más, han sido algunos de los protagonistas del viacrucis que nos exhibe la milagrosa Laura Bozzo. Cada uno de los invitados tiene un pasado, un pasado oculto que en tan solo 60 minutos de transmisión, es ventilado para millones de personas que pasan a formar parte de los que ya conocen tu verdad, y es ella quien está ahí, siempre presente para ayudarte a resolver tus problemas, ya sean de tipo económico, salud, amor, etc., con tan solo exclamar: ¡y ahora!, ¿quién podrá ayudarme?, no estoy haciendo alusión precisamente al chapulín colorado, ella es real, ella no es un personaje, es parte del pueblo, es la abogada de los indefensos y abnegados pobres que no tienen a nadie y están muy próximos a tenerlo todo, con todo y fama.

     Dejare de lado, el contenido “cultural” del programa y pasemos al reparto estelar; los actores que por una cantidad de dinero y según las especulaciones, por una torta y un refresco, se dejan manipular para ser parte de el ridículo de las dos de la tarde por el canal de las estrellas. Todo parece indicar, que en su mayoría los invitados y hasta el público son muy bien seleccionados, puesto que poseen las mismas características físicas y el mismo “talento” para desenvolverse escénicamente. La fama garantizada por una hora, es uno de los ganchos para animar  a las personas a participar, sin dejar de mencionar, que algunos son beneficiados por la bondad de Laura y alcanzan su refrigeradorcito, su estufita y a los que mejor les va, un techito donde vivir, un techito que no tendrá paredes que puedan ocultar tu historia de vida, porque ya todo México te conocerá tus trapitos al sol.


     Un equipo de investigadores profesionales forman parte de la producción, investigadores que día con día tras el recibir una orden de Laura, salen a ejercer el quehacer periodístico para regresar al foro con las mas morbosas y amarillistas historias de México, que logren atrapar y sensacionalizar al televidente.

     Sangre no corre por mis venas, la felicidad si, felicidad corre por mis venas y sobrevivo de ella, al observar cuando la señorita Laura soluciona los problemas de los ahí presentes, y por un momento empiezo a divagar y desear ser yo a que estuviese ahí, para que María Guadalupe Bozzo, ¡hay! error de dedo, mil disculpas lectores, Laura Bozzo, solucione mis conflictos, mi vida y persuada mis ideologías y sentimientos.


    El pueblo mexicano la idolatra, el pueblo mexicano la ama y no dudo quizás, en la muy próxima posibilidad de ver a la abogada Laura Bozzo inmiscuida en las candidaturas políticas mexicanas, mi duda será: ¿Izquierda o derecha?, mientras tanto no sigamos siendo parte del borlote de gente que hacen posibles que programas como estos tengan un alto raiting y gracias a esto el programa continúe al aire.

¿Una misma idea para toda la vida?

Tomemos esta oportunidad y escribamos sobre los libros, ya que el día de ayer se celebró en todo el mundo el día del libro. Quizás entonces se pregunten ¿Por qué no escribiste esto ayer? Bueno, es que pasé el día junto a mis libros (je) Así que hoy toca hablar del tema. Pero no precisamente de los libros, sino de aquellas personas que hacen éstos posibles: Los autores.

     Digan lo que digan algunos, aún cuando haya escritores que sólo son capaces de explotar una misma idea con distinto título (por ejemplo Meyers, Brown y Rowling), una de las mejores cosas de ser escritor es reinventarse continuamente. Y es que el ladrón se piensa que todos son de su condición. Y yo, como un valiente intento de escritor, siento vergüenza ajena al escuchar a personas que se hacen llamar a si mismos escritores (¡ja!) diciendo que un autor publica 3 o 4 libros –a lo sumo– en toda su vida, y que todos son del mismo estilo o la misma historia porque son incapaces de dar más de si mismos. Como si sólo tuvieran una idea por vida y tienen que explotarla al máximo.


     Es tan, pero tan triste que alguien afirme algo así, que normalmente corto toda conversación con esas personas. Ojo, no por falta de educación, es simplemente que me ofende que haya gente que piense algo semejante,  y que encima meta a todos los que escribimos en el mismo saco.

      Simplemente no lo entiendo. No es que el tema en sí me afecte. Tengo la gran suerte de estar maquinando siempre ideas (algunas bastante estúpidas y bizarras y no siempre buenas, he de admitir, pero ideas al fin y al cabo) y de que ninguna, ¡Gracias Zeus! se parece a otra que haya escrito anteriormente. Y en caso de que alguna escena, idea, argumento, se parezca de forma sospechosa a otra que ya haya plasmado, busco por mar y tierra la forma de reinventarme y pensar en algo si no innovador, por lo menos si original. Y me da lástima ver que haya personajes que vivan en una burbuja donde son felices pensando que llevan razón acerca de escribir con personajes (o ideas) idénticos o historias con distinto adorno, pero iguales en esencia.    

      Porque puedes tener una idea tan increíble que las demás se queden un poco eclipsadas por ella, pero yo creo que, aún así, cada escrito tiene su encanto y no tiene por qué ser siempre lo mismo. Es ilógico pensar en ello, y he llegado a la conclusión de que, a lo mejor, se trata simplemente de que dichas personas sean incapaces de hilar dos historias totalmente opuestas, y se escudan en esto para no pasar vergüenza. ¡Quién sabe!

      Con esto no trato de despreciar a personas que, a lo mejor sólo pueden escribir algo cada tanto tiempo. Las ideas vienen y van, al igual que las musas, y eso no es algo que nosotros decidamos (desgraciadamente). Hay gente dotada de más imaginación que otras, al igual que el estilo a la hora de narrar, la predisposición para hacerlo, etc. No tiene nada de malo. Pero no me gusta los que desacreditan a otros porque ellos viven esto de una forma, como si todos sintiéramos en la misma onda y a la misma intensidad, y se empeñan continuamente en hacer ver a los demás que su visión es la verdad absoluta.


      Por esto me quejo. No me parece justo que la gente piense que los escritores pueden sólo redactar los mismos argumentos constantemente. Hay quien lo hará, y hay quien no. Así que, ¿por qué se empeñan en meternos a todos en el mismo saco para después golpearlo con fuerza?

      Se debe escribir de todo tipo, aventurarse a todos los géneros existentes, no importa que puedas ser horrible en algunos pues el tiempo, la experiencia y sobretodo las lecturas te harán coger tu propio estilo.

      Y es ahí cuando uno puede presumir de sus habilidades; decidir si prefieres seguir escribiendo para un mismo género o morir transmutando. No antes.

martes, 27 de marzo de 2012

Viajeros con sueños e ilusiones

Sorprende, el observar como día tras día, se presentan casos como el que a continuación veremos, en una zona urbana del puerto turístico de Mazatlán Sinaloa, en pleno siglo XXI. Todo el suceso se presenta en el cruce del ferrocarril, a la altura de la avenida Múnich, hoy Juan Pablo II en la colonia Salvador Allende. En pleno crucero de la vía del tren, situada en la mencionada colonia, se pueden observar alrededor de una decena de personas como mínimo, que diariamente se encuentran sentadas sobre las filosas piedras frente al arrollo jabalines, que lucen con un rostro desolador y despavorido; todos poseen las mismas características, caras muy tristes, algunos al punto del llanto, percudidos, ya que llevan días, incluso, hasta semanas sin poder bañarse; hombres, mujeres, sin dejar de mencionar niños, se encuentran pasando por situaciones muy similares, al decir situaciones, hago referencia a la falta de recursos económicos para su supervivencia en sus lugares de origen. Estas personas de las que hablo son los “trampas”.
Sabes ¿quiénes son los trampas? Son las personas que emigran desde su lugar de origen hacia otro país o destino con la finalidad y objetivo de obtener un mayor ingreso económico y por consecuente brindarles un mejor nivel de vida a sus respectivas familias. La mayoría de estas personas que se pueden observar aquí en Mazatlán, son del centro de América, principalmente de países como: Guatemala, el Salvador y Honduras, sin dejar de mencionar, que entre estos grupos se encuentran también inmiscuidos algunos mexicanos.
 Estas personas tienen un trayecto demasiado largo y un viaje muy pesado,  largo en cuanto a distancia y pesado, en cuanto a dificultades y complicaciones antes, durante y después de su viaje. Los “trampas” salen desde sus respectivos lugares de origen, con la ilusión en mente y la meta de poder llegar  al país de la “riqueza” como ellos le llaman a Estados Unidos. La mayoría realizan su travesía con los bolsillos casi vacios y el medio de transporte que estas personas utilizan de manera gratuita es el “tren”. Desde su respectivo lugar procedente, abordan el tren para así ahorrarse unos cuantos pesos y con eso comprar comida para su viaje.
Cuando los “trampitas”, como  mejormente son conocidos, llegan a Mazatlán, deciden hacer escala en varios puntos, uno de ellos es en el arrollo jabalines a altura de la colonia Salvador Allende, el motivo por el que ellos escogen este arrollo, es para así poder satisfacer algunas de sus necesidades primordiales como: bañarse, lavar ropa y comer.

Vecinos de la colonia Salvador Allende mencionan, que se puede observar por las calles cercanas a las vías del ferrocarril, a los “trampas”,  que acuden casa por casa a pedir un poco de comida “un taco” como ellos dicen, cobijas, ropa, sin dejar de mencionar que piden agua para beber sin importar que no sea potable. “¡Ellos no hacen daño, tan sólo son personas con sueños y deseos de superarse económicamente mediante un trabajo honrado y digno!”, dicen algunos de los colonos de la Allende.

Los miembros policiacos se presentan a hacer acto de presencia y ejercer su autoridad, cuando los “trampitas” salen por las calles y avenidas a pedir su alimento, tratándoles de una manera muy humillante, prepotente y déspota. A bordo de patrullas,  se inicia la persecución como si fueran unos viles delincuentes, enseguida que llegan a ellos, los humillan de tal manera, que los insultan diciéndoles palabras altisonantes y en algunas ocasiones los introducen a sus patrullas desconociendo el lugar hacia donde los llevan, lo único que podemos saber es que a los “trampitas se los llevó la policía”. Entre estos grupos de personas, se pueden observar a gente de todo tipo, hombres en compañía de sus mascotas (perros) , demostrando y confirmando que en esas circunstancias el perro es el mejor amigo del hombre; mujeres, personas de edad avanzada, niños, bebes y ¿por qué no? uno que otro homosexual demostrando que la equidad de género no está obsoleta, son las personas que se encuentran entre los “turistas” ilegales que visitan nuestro puerto.  
Lo inevitable
Los trampas en su travesía, enfrentan muchísimos peligros y complicaciones, eventos inesperados, a tal grado que hasta llegan a perder la vida, cuando ellos transbordan de un tren a otro en movimiento, corren el riesgo de la morir al deslizarse y morir aplastados por el mismo tren. Otra de las dificultades que ellos enfrentan, es que son victima de la delincuencia, ya que mencionan que durante su paso por México, son asaltados, golpeados y en el caso de las mujeres, se han presentado casos de violación. Es muy triste observar que a la llegada de estas personas a Mazatlán son recibidos de una forma muy indiferente y cruel, algunos de ellos, comparten, que han sido agredidos  con piedras, por vecinos de algunas colonias. La diversidad de pensamientos respecto a estas personas es muy controvertida, ya que algunas personas los apoyan brindándoles ayuda y por el contrario, otras los discriminan y los maltratan.

Tenemos que demostrar de qué estamos hechos, tenemos que demostrar que los mazatlecos somos gente cálida, que aun tenemos buenos sentimientos y sobre todo, mostrar la educación que se nos ha sido inculcada poniéndola en práctica con estas personas que no  hacen daño alguno a la sociedad, el único delito que cometen ellos, es pasar por nuestro país de manera ilegal y tratar de sobrevivir pidiendo un poco de comida, agua y en algunas ocasiones dinero. Es nuestra decisión si nos ponemos la camiseta y les brindamos ayuda, pero algo que no tiene precio, será muy valioso y de gran ayuda, es el brindarles respeto, el tratarlos como seres humanos, porque eso son, personas igual que nosotros que solo están de visita por nuestro país, con la ilusión en mente y esperanza en sus corazones de llegar al país vecino, conseguir un trabajo honrado como ellos dicen y conseguir unas monedas que ayuden a sus respectivas familias.

De fantoches y ladrones


¿Verdad que se parece al Emperador Palpatine de Star Wars?
Después de un fin de semana quizás “histórico” para nuestro país, pensaba escribir sobre la venida del Papa a México, créanme, realmente pensaba hacerlo, pero para escribir sobre lo increíblemente irónico que resulta que un estado supuestamente laico tenga que financiar una venida que costó cerca de 75 millones de pesos, que nuestro jefe de estado (léase Felipe Calderón Hinojosa) y los candidatos a la presidencia se hayan prestado para recibir con honores a un clérigo (sí, el más importante de la iglesia católica en todo el mundo, pero un clérigo al fin de cuentas. Y en un estado laico), que a pesar de venir a pregonar la paz y el amor al prójimo, se les haya pedido amablemente a todos los vendedores ambulantes, indigentes, músicos y otros personajes retirarse del centro de León, bueno, para todo eso, ya tienen a muchos críticos, analistas y blogueros hablando del tema.

     ¿Pero es únicamente por eso que no pienso escribir? No mi querido lector, es por algo mucho más importante que llegó a los ojos de este joven atribulado. La noche de ayer, platicando con un amigo escritor, me contó su trágica historia de cómo descubrió que un bloguero de otro país había estado plagiando todos sus textos y publicándolos en su blog. ¿Y cómo esto puede ser más importante que la venida del Papa? Fácil. El plagio, para cualquier artista es un delito innombrable, para un escritor resulta una ofensa enorme a nuestra fuente de trabajo.


     Y es que una de las tantas cosas que más odio en este mundo es el plagio. Quizás porque mi padre me metió en la cabeza toda mi vida que es de personas sin cerebro y que jamás debería hacerlo, pero me pone de muy mal humor. Aparte de no encontrarle sentido alguno, la impotencia y rabia que provoca ver todo tu trabajo siendo robado por otra persona es una experiencia por la que nadie debería pasar.

     Empecemos por lo más obvio. Viene una persona que se siente fascinada por tu trabajo. Le gusta tantísimo que le resulta imposible sentirse bien ante ello, puesto que se siente incapaz de llegar a eso (o simplemente porque le da flojera intentarlo). Le gusta tanto que decide hacer una copia, ya sea algo discreta o muy llamativa. Consigue plagiar tu trabajo y exhibirlo como si fuera suyo. Recibe halagos, maravillosas palabras y sentimientos de esas personas, y eso le da pie a seguir cogiendo trabajos de otras personas que le encantan. Sigue su camino y, cuando le atrapan, se escuda en la famosa excusa de “no eres fantástico, todo el mundo puede hacer esto”, como si eso lo justificara todo.

     ¿Qué consigue realmente esta persona?, ¿halagos?, ¿seguidores?, siendo sinceros, ¿de qué nos sirve recibir maravillas por algo que no has hecho tú sino otra persona? No tienes mérito alguno, no ha salido de ti, sino de su creador, y por tanto todos esos halagos pasarían a la otra persona. Es decir, ¿cómo le harán el día que deban hacer algo por ellos mismos?, ¿buscarán por toda la red algo que copiar?, ¿basarán y basarán sus vidas en el robo?

     Partamos de una premisa milenaria: robar es delito. Si añadimos el plagiar textos hablamos también de violar derechos de autor. Porque señores, la ley dice que en el mismo momento que un autor escribe una obra se le otorga el Derecho de Autor, que le concede la autoría legítima de dicha obra, así como el beneficio a la hora de ser divulgada con intención de lucro.

     Y aquí es donde llega mi confusión. ¿Qué ganan con esto?, ¿atención, afán de protagonismo, halagos?, ¿premios y seguidores fieles?, ¿compañeros que le repiten cada día lo maravillosos que son? De ser así, sigo sin comprenderlo. ¡Ellos no son los autores! Aunque copien la trama de un texto o elementos de ellos, ¡siguen sin ser originales! Y para mí y muchos autores, publicados y no publicados, no hay nada mejor que la originalidad. Escribir textos propios que se gesten en nuestras cabezas para después darles vida a través de papel. Ver crecer nuestras ideas; el orgullo de terminar algo salido de nosotros, como el aire que expulsamos, la saliva, la sangre. La vida. Cada vez que escribimos algo propio estamos creando mundos y vidas, liberamos una parte de nosotros. ¿Por qué hay gente que es incapaz de verlo? ¿De sentirlo?


     Si no sirves para escribir, no escribas. Pero evita robar lo que no es tuyo. Plagiar textos, historias o ideas, no te hace escritor, y cualquier halago recibido por el trabajo de otro no es más que una actitud mediocre que te hace ser mezquino. Es como el que quiere ser pintor y sólo sabe poner el folio encima de un dibujo para copiarlo, hacerle un par de retoques y difundirlo como original.

     Por favor, es mejor escribir algo horrible siendo propio, que tomar lo que no es tuyo. A nadie le gusta que nos roben lo que es nuestro, lo que tanto nos cuesta sacar adelante, así que respeta al autor y su obra como si fueran animales en extinción. Porque algún día podrías ser tú a quien despojen de su trabajo, y seguramente lo odiarás.

martes, 20 de marzo de 2012

En víspera de la “Semana Mayor”

Los fieles mazatlecos esperan con ansias la llegada de la “semana grande” o semana santa; a tan solo 15 días nos encontramos de la tan esperada celebración de la redención de Cristo, “quien por su infinita misericordia y amor al hombre, decide libremente tomar nuestro lugar y recibir el castigo merecido por nuestros pecados”.


Para esta solemnidad, la Iglesia hace una invitación dirigida a todos sus fieles mazatlecos y a los que no lo son también, para unirse al recogimiento interior, haciendo un alto en las labores cotidianas con el objetivo de contemplar detenidamente el misterio pascual, mostrándonos como fieles activos y no con una actitud pasiva a la fecha, sino con el corazón dispuesto a volver a Dios, “con el ímpetu de lograr un verdadero dolor de nuestros pecados y un sincero propósito de enmienda para corresponder a todas las gracias obtenidas por Jesucristo”; Para los cristianos, la semana santa no es el recuerdo de un hecho histórico cualquiera, es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo, el dolor de ver a Jesús crucificado, la esperanza de ver a Cristo que vuelve a la vida y el júbilo de su Resurrección.

La realidad
Dejando a un lado el significado eucarístico que los fieles cristianos le dan a semana santa, pasemos a  la realidad, el significado  que le dan los mazatlecos que no son no tan apegados a esta peregrinación y toman estas fechas como sinónimos de fiesta y arguende.


Si bien es cierto, las iglesias mazatlecas son concurridas durante la semana mayor y la semana de pascua, pero qué decimos de las playas mazatlecas y la ocupación hotelera en la ciudad están en repunte durante estas dos semanas. Gracias al sentido que le damos los mexicanos a estas fechas y el aludir semana santa es decir “vámonos de vacaciones” o “vámonos de fiesta esta noche”, es como el puerto turístico de Mazatlán año con año se encuentra dentro de los primeros 5 lugares a nivel nacional hablando de ocupación hotelera; y qué decir de las derramas económicas que dejan los turistas en el puerto que gracias a ello, los empresarios y comerciantes se miran beneficiados. Desde los primeros días del inicio del periodo vacacional, se vuelve a vivir un ambiente “carnestolendo”. Los lugares más concurridos a donde acuden los fieles cristianos a conmemorar su fe, es a las principales playas y antros del puerto.
 El malecón y las principales avenidas de la zona dorada tienen mucho auge por  turistas extranjeros y nacionales e inclusive por esas fechas los habitantes locales pasamos a ser turistas del puerto donde vivimos por todo el año; los pinos, playa norte, cerritos, playa venados, son algunas de las playas que mas afluencia de visitantes tienen durante este periodo de “contemplación de Cristo”. Durante 15 días Mazatlán abre sus puertas a los visitantes para abrigarlos durante su estancia, brindando una serie de actividades y eventos, y no es precisamente celebraciones eclesiásticas, me refiero a la conmemoración del aniversario de la semana internacional de la moto, que es uno de los eventos  detonantes para que haya una buena derrama económica en el puerto. Mientras una módica cantidad de personas se encuentra en algunas de las iglesias, la mayoría se encuentra siendo participe de la multitud que se encuentran en las playas; desde el malecón, si haces un recorrido con la mirada, se puede apreciar de valentinos hasta la playa norte, que la arena pasa a ser segundo, tercero o ultimo termino en el panorama, para pasar a ser sustituida por los colores chillantes que caracterizan a los diminutos trajes de baños que usan los bañistas y las tan coloridas sombrillas que hacen tapiz de las playas y en lo último que nos fijamos es en ese color relajante de la arena.

Los mazatlecos tenemos la dicha de tener como riqueza a las playas durante todo el año, pero es en “Semana Santa” cuando nos nace ese interés por acudir a hacer disfrute de ellas y formar parte del borlote de gente; es ya una tradición el caminar por la playa durante esas fechas y no encontrarte con la música de banda o los famosos “chirrines” que están ofreciendo sus servicios, y como ellos durante  la caminata te encuentras con cientos de comerciantes a los cuales es casi imposible decirles que no y que con un regateo terminas comprándoles el producto. El sol, la playa, la música, los bikinis y el alcohol son elementos que no pueden faltar.
Por la noche
La circulación por la avenida del mar (Malecón), avenida Rafael Buelna y zona dorada pasan al reviente total por la gran cantidad de automovilistas, tal parece ser que  en estas fechas, Mazatlán, por las noches vive un desfile de lujosos carros, el objetivo es demostrar quién trae el mejor automóvil o camioneta, en caravanas es cómo se hace la demostración de ello, y ni que decir de la semana internacional de la moto, que apreciamos caravanas de lujosas motocicletas.

Los bailes improvisados por la noche de jueves, viernes, sábado y domingo de la semana mayor, en las acentuaciones anteriormente mencionadas e inclusive hasta en camionetas avanzando, forman parte de estas festividades;
Sin duda alguna, se ha olvidado el verdadero sentido de la semana santa, y si bien, es un periodo vacacional, donde considero, debe de tratarse, de pasar ese lapso de tiempo en compañía de la familia, tratar de compartir momentos amenos que quizás durante otros meses del año,  no se cuenta con el tiempo suficiente y quizás con los recursos suficientes para poder disfrutar; cada persona de acuerdo a su religión le da la debida importancia a “Semana Santa”, pero también debemos de darle importancia a no hacer abuso excesivo del alcohol, de no “despilfarrar” dinero que se batalla arduamente para conseguir y sobre todo, si somos mazatlecos hacernos consumo durante todo el año y no solamente durante estos 15 días, debemos disfrutar de las maravillosas playas que nos ofrece nuestro Mazatlán, cuidarlas y valorarlas durante todo el año.